Un clásico renovado

Por: Herman Hernández

Tradición y perfección se encuentran en este champagne que combina la vivacidad de la chardonnay con la persistencia de la pinot noir

 

Hay vinos tan monumentales que exigen una reverencia. Es el caso de Dom Pérignon, la cuvée de prestige de champagne por antonomasia, que creó la casa Moët et Chandon para dar rienda suelta al concepto más extremista de la excelencia.

Tan es así que los responsables del suntuoso vino acaban de dar otra vuelta de tuerca para demostrar que la senda de la excelencia siempre encuentra nuevos caminos. Para ello han modificado sutilmente la presentación de sus espumosos más longevos, con un idea tan brillante como probablemente difícil de asimilar por los menos conocedores del champagne.

Aún considerando este inconveniente, el equipo comandado por Richard Geoffroy -chef de cave de Dom Pérignon- ha decidido olvidarse de la colección Oenothèque, que identificaba hasta hoy a las cuvées más ancianas de la casa, para englobar todos los domperignones posibles en tres grupos: primera, segunda y tercera plenitud.

Pero ahora queremos platicarles de la segunda obra maestra: La deuxième plénitude -o 2P-, un champagne de la añada 1998 que saca partido de la compleja expresión de Dom Pérignon tras 16 años de crianza en botella. Una maravilla que conquistará los paladares más exigentes con un bouquet intenso, con notas de madreselva, piel de naranja, limón, maravillosas notas de avellana y los primeros signos de encantadores sabores de setas.

 

Be first to comment