ALIADO INVERNAL

EN ESTA TEMPORADA LA ELECCIÓN DE GUARDARROPA SE CONVIERTE EN UN RETO.

La temperatura amerita algo más abrigador, pero ese tipo de prendas gruesas no suelen ser las más cómodas y prácticas. Es ahí en donde los chalecos cobran protagonismo. Se trata de la pieza más subestimada del clóset, pero su practicidad y versatilidad son mucho mayores de lo que se cree. No sólo ayudan a mantenerte caliente, también le dan a tu look un toque distinto.

Existen una gran cantidad de tipos de chaleco, pero hay tres que todo hombre debe tener en su guardarropa: el chaleco para traje, el tejido y el capitonado.

Formal y cálido.

El chaleco para traje existe desde los 1800 y siempre ha sido símbolo de elegancia, aunque también ha servido como un accesorio para darle un giro al traje. La manera más formal de utilizarlo es igual al saco, pero para aligerar un poco el atuendo es posible combinar con otro color, patrón o textura. Este tipo de juegos es lo que le dará al look la versatilidad que una sola pieza del guardarropa puede provocar. Para comenzar es mejor optar por un color sólido en el chaleco, que sea un poco más claro que el saco.

Tip: La regla general para utilizarlo es que el largo cubra la zona del cinturón

– sin utilizar uno – y dejar el último botón libre, sin que se asome la tela de la

camisa.

Abrigador.

Tan suave como un suéter, pero con la libertad de los brazos, el chaleco tejido es una gran adición. Son ideales para utilizarlos con un saco, blazer o chaqueta, ya que no harán bulto en los brazos e incluso se podrá cerrar sin sentir la tela restrictiva. Ya que la tela de por sí es diferente, no es tan difícil encontrar combinaciones en cuanto a patrones y colores, se puede tener una mayor libertad en este aspecto.

Tip: Si se utiliza con una corbata hay que asegurarse que ésta se encuentre debajo del chaleco, no encima, y de preferencia utilizar un pisa corbata para que no se haga bulto.

Casual y confortable.

También conocido como puffer, el chaleco capitonado nace en el mundo deportivo pero, como la mayoría de las prendas de este estilo, está en transición hacia los atuendos más casuales, e incluso acompañando a blazers y hasta a trajes completos. Para un atuendo informal complementa a la perfección con jeans o chinos, mezclados con una playera de manga larga, una de franela o incluso un suéter. El truco está en unirlo al mundo formal, en este caso el puffer iría debajo del abrigo, la gabardina o la chamarra, para conservar el calor sin restringir el movimiento.

Tip: Si vas a utilizarlo debajo de otra prenda elige un material ligero y un corte slim. Además, el chaleco no debe ser más largo que la chamarra o saco.

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